RUSSAFA ESCÉNICA











RUSSAFA ESCÉNICA



Festival anual y multidisciplinar de artes escénicas fusionadas con artes plásticas. Un evento que transforma en cada una de sus ediciones del céntrico y popular barrio de Ruzafa de Valencia capital en un gigantesco escaparate escénico y punto de encuentro imprescindible para asistir a los estrenos, actividades, mesas de debate y exposiciones que allí se presentan.

Una iniciativa social pionera que que ocupa espacios privados, como oficinas, viviendas particulares, galerías de arte, comercios, piscinas y librerías… para transformarlos en espacios de representación en cada una de sus ediciones.

Un festival que ha marcado un antes y un después en la forma de gestionar los festivales escénicos a nivel nacional, una iniciativa que ha servido de modelo a otros formatos y festivales similares, de nuestra ciudad y fuera de ella como ejemplo de “buen hacer” gracias a su horizontalidad, innovación, transparencia, fidelización de público y calidad de sus propuestas.
Un festival que reabre el debate sobre la reapropiación y gestión de los espacios públicos y privados por parte de la ciudadanía donde cada uno se expresa como quiere, con quien quiere, en el idioma que quiere y junto a quien quiere.
Un festival en continuo movimiento y transformación que se caracteriza por mezclar propuestas de corta duración, (Viveros), de larga duración (Bosques), y una producción propia con actores y bailarines de todas las escuelas de arte dramático de la ciudad, (Invernadero). Propuestas que se estrenan que se estrenan durante el festival pero que posteriormente nutren de programación a teatros locales y nacionales.
Un festival que se hace en un barrio, que cuenta con el apoyo de los principales agentes del barrio, y que, tomando el nombre del barrio, aparca la etiqueta de “ festival de barrio para el barrio” para transformarse en un festival de tod@s y para tod@s.

¿CÓMO Y CUÁNDO SURGE RUSSAFA ESCÈNICA?
La primera edición de Russafa Escènica se realiza en abril de 2011, y surge tras conocer por parte de sus organizadores el festival de arte plásticas Russafart 2010. Así pués el origen de Russafa Escènica es el modelo Russafart aplicado a las artes escènicas en el contexto de una ciudad devastada culturalmente, y sin ningún tipo de festival escénico público ni privado.




RUSSAFA ESCÉNICA 2016


“El miedo a ir a un bar que no conoces, pedir unas bravas y que te sirvan una mierda de bravas. Medio crudas. De hace dos días. Con mayonesa.No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones… He visto islandeses hacer buenas paellas. He visto islandeses exigirme garrofón en Reykjavík.El miedo a ir a un bar que no conoces y no saber cómo cocinan las bravas, saber que pueden sacarte unas bravas miserables, no te impide pedir bravas en bares desconocidos. Te la han pegado muchas veces per nunca, ¡nunca!, nunca has desistido de ellas. Porque si están al punto y recién hechas y con la salsa… Tienes un orgasmo tántrico pensando en la Humanidad, y te fusionas con el amigo que te acompaña o con el libro que devoras como si aún estuvieras en los 90 y no supieras qué es la wifi. Unas buenas bravas con una cerveza te hacen posponer el objetivo de cien abdominales, de la ropa humedecida en la lavadora, de atender el desamor al otro lado del móvil. Unas buenas bravas y un-poco-de-pan-por-favor-puedes-sacar? equivalen a una buena raya de cocaína con la que trascender la corrección de lo que quiere decir ser mejor persona para tus antecesores porque inevitablemente profundizarás en los silogismos, en cualquier silogismo.No de esta manera te ha pasado con la farándula. Porque la posibilidad de (re)encontrarte una obra dura, de hace dos días, so-po-rí-fe-ra, arrogante o vacua, ha hecho que reniegues de la escena. Malditos creadores escénicos que no saben ni hacer una tortilla francesa. ¡No es tan difícil hacer unas bravas en condiciones! He visto islandeses hacer buenas paellas con carne de ballena, por favor.El miedo a creer que hay cosas más importantes en el mundo que pedir y ofrecer unas buenas bravas, que no nos las merecemos, que nunca perdonaremos unas bravas aceitosas, que no vale la pena exigir un Conseller De Bravas, y no de Sepia, Olivas y Bravas. Bravas, joder, bravas!, bravas para todos!, bravas para todos! Porque si todos nuestros hijos quisieran cocinar bravas, profesionalmente o por amor a la brava, aunque las hicieran con salsa de yogur los muy hijos de puta, si todos nuestros hijos quisieran cocinar y comer bravas, el mundo se llenaría de tertulia, de sexo, de pimentón dulce, y todos aspiraríamos a ser resto de salsa. La salsa final que queda en el plato y mojas con el último trozo de pan después de comerte la última brava.”


RUSSAFA ESCÉNICA 2015




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